Empoderada y Tóxica

Hola amiga,  

Me he dado cuenta de que últimamente vengo consumiendo mucho material audiovisual, (documentales, libros y sobretodo podcast) muy feministas y muy femeninos. No sé a que se debe, creo que escuchar historias y opiniones sinceras, me ha dado hambre de conocer a más mujeres influyentes e inspiradoras, o quizás simplemente es que, al fin, estamos en auge en los medios.

El caso es que me he dado cuenta de lo mucho que me sigo escondiendo, de lo mucho que evito poner voz a mis propias creencias, no tanto a nivel personal, pero sí en mi parte más visible, en mi proyecto, en redes o incluso aquí. Estoy segura de que si me sigues hace un tiempo, me habrás ubicado como una mujer feminista e individualista que busca trabajar su empoderamiento continuamente y la manera de estar mejor consigo misma por encima de todo, y la verdad, así me gusta que me sientas, pero dentro de mi, como buena escorpiana existe un mundo de contrastes, una vida llena de subidas y bajadas, y muchas, pero que muchas incoherencias.

No es que no sea feminista, te juro por mi misma que lo intento siempre; no es que no crea que mi autoestima no sea lo más importante de mi vida, te prometo que trato de cuidarla a diario, pero sobre todas las cosas de este mundo, soy humana. Mi condición de nacimiento lleva consigo una energía específica, una educación concreta, un orden de creencias tratadas y diseñadas para quedarse en mi, hasta en contra de mi propia voluntad. Tengo ego, tengo juicio, siento rabia, siento envidia, siento ira, y lo más difícil de todo ha sido, y es, hacerme consciente de quién soy en cada momento.

Hay días que no soy capaz de levantarme del sofá y me culpo por ello, a veces como con ansiedad algo que se, de manera muy consciente, que me va a sentar fatal, a modo de autocastigo, en el síndrome premenstrual me pongo algo tóxica, sobretodo de pensamiento y algunas veces de acción, hay personas que no me gustan por mis propios juicios y sin darme cuenta repito patrones del patriarcado en mi vida y en mi propia forma de pensar y actuar.

No soy perfecta, ni busco serlo.

De hecho creo que lo que “cura” toda esa parte de mi, es aceptarlo, incluso abrazarlo con tanto amor que no pueda resistirse a ser. La compasión y la consciencia me ayudan a conocerme en lo bonito y en lo feo, en lo luminosos y en lo oscuro, en lo que me gusta que me defina y en lo que escondo.

Me permito ser y me hago cada vez más consciente de cada estado, a veces me nace abrazarme y permitirme, otra veces alguien que me quiere me lo tiene que recordar, otras, simplemente me rompo, me derrumbo y me comprometo, sin muchas ganas, a que mi yo de mañana activará el plan de emergencia.

No se si es válido para todo el mundo, pero por si te ayuda en la próxima etapa o acción incoherente con la persona en la que te estás convirtiendo, te dejo aquí mi plan:

  • Estar en silencio aunque el ruido sea muy fuerte, meditando y evitando escuchar mil podcast o series. Sola conmigo.

  • Darle a mi cuerpo todo aquello que le hace sentir genial, los alimentos que me sientan bien, deporte y naturaleza.

  • Mirarme de manera consciente, poniéndome, al menos una hora, delante del espejo (y de mi cámara) y observarme, abrazarme, automaternarme, venerarme y amarme como quiero que me amen, como quiero amarme.

A veces, cuando empieza el día en el que me he comprometido conmigo misma, estos tres actos de amor propio, me parecen una montaña enorme a escalar, pero a medida que empiezo la práctica, vuelvo a mi, a ser esa mujer en proyecto de convertirse en quien quiera ser, esa mujer que ya es, sin duda, su mejor versión.

Llevo varios años acompañando a mujeres a mirarse de frente, creando un punto de inflexión en la manera en la que se ven, en la opinión que tienen de sí mismas, es un renacer maravilloso, es un punto de partida para cambiar de una vez por todas la manera en la que te cuidas, la forma en la que te tratas, para cambiarte a ti.

Siempre aparenté ser una mujer segura de si misma, siempre escondí mis defectos, mis toxicidades, mis vulnerabilidades… Fui otra persona, me escondí a mi, como avergonzada de quien era. Me ha costado más de 35 años aprender a mirarme, pero como cuando te enamoras de otra persona, enamorarte de ti misma te da el poder del único Amor que todo lo mueve: el Amor Propio.

Te abrazo desnuda, con miedos y con la certeza de que cuando decidas MirArte, te vas a alucinar.

Patri

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